Un viaje a la infancia a través de imágenes familiares que sobrevivieron al tiempo.
Fotografías domésticas, juegos y gestos mínimos que hoy vuelven a ser mirados desde la distancia.
No como postal ni como refugio, sino como una reconstrucción incompleta, atravesada por afectos, pérdidas y silencios.
Es memoria emocional: lo que insiste, lo que se deforma, lo que todavía duele.